Gamificación: La Evolución de la Formación Corporativa

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Las empresas confían en las habilidades y el talento que los empleados aportan a sus organizaciones. Para lograr un éxito sostenido, es fundamental sentar unos objetivos claros y ofrecer una formación corporativa continua. Así, cada uno pone encima de la mesa sus propios talentos, opiniones y comentarios, al tiempo que contribuye al conjunto y se ciñe a los objetivos y políticas de la organización. Hacer esta distinción puede resultar complicado, e implementarla adecuadamente, todavía más.

Gamificación, la evolución de la formación corporativa

En los últimos años, este equilibrio se ha vuelto cada vez más difícil por causa de un declive en la eficacia de las técnicas tradicionales de formación corporativa, lo cual obliga a desarrollar a toda prisa nuevas opciones más efectivas.

Una de estas innovaciones es la gamificación, un método formativo que incorpora una mecánica de juego para fomentar la implicación y la productividad tanto de los empleados existentes como de las nuevas contrataciones.

El desafío al que se enfrentan infinidad de negocios es que las sociedades y las culturas están en constante evolución. Para seguir siendo competitivo en un mundo de flujo, los negocios deben abordarse con una perspectiva desde fuera hacia dentro, sin descuidar a los empleados ni al mercado al cual están dirigidos. Es aquí donde la evolución de la formación corporativa puede sacar partido a innovaciones tales como la gamificación.

Tendencias de la gamificación

Durante la recesión que tuvo lugar en la década de 2000, los métodos rígidos y tradicionales de formación empezaron a experimentar un descenso en su retorno sobre la inversión (ROI). La presión para continuar siendo competitivas durante su proceso de recuperación hizo que estas compañías empezarán a transformarse. Ahora que la economía se está recuperando, las corporaciones están abordando la formación corporativa desde una nueva perspectiva, resultado de la innovación y nuevos puntos de vista estratégicos.

En un entorno empresarial que ha atravesado una revolución, es importante crear métodos de formación innovadores y eficaces para conservar a los mejores empleados y crear una organización de excelencia, sin dejar de beneficiarse de un ROI positivo.

Cómo aumenta la gamificación la implicación de los empleados

Puede ser fácil pasar por alto o rechazar la gamificación, catalogándola de moda pasajera o de sistema con altos riesgos y bajas recompensas que es básicamente innecesario, pero el uso de la gamificación en la formación de los empleados (y más allá de ella) ha sido objeto de extensos estudios.

Estos estudios han dejado claro que existe una correlación: La correcta implementación de elementos de gamificación tiene como resultado un incremento no sólo de la implicación, sino también de la productividad y del disfrute de los empleados. Pensando en la implicación de los empleados y en la retención de los trabajadores, la gamificación es, como mínimo, una herramienta que merece ser investigada personalmente, sopesando la posibilidad de incorporarla a cada organización.

La gamificación ofrece a los empleados algo mejor que los incentivos monetarios: el incentivo de la mejora personal. La posibilidad de ver el progreso y recibir un reconocimiento por el mismo es un poderoso factor de motivación, tanto en el contexto de la formación corporativa como en la vida más allá del entorno laboral.

Las corporaciones están formadas por personas, y cuando esas personas prosperan, también lo hacen sus lugares de trabajo. Este es precisamente el hecho que reconoce y fomenta la gamificación: la responsabilidad ante uno mismo y el deseo personal de crecimiento, y a través de ello, los resultados positivos para las corporaciones que se sirven de ella.

Guía de Gamificación Atrivity

Es evidente que la gamificación es el presente y el futuro de la formación corporativa: sólo hay que seguir el movimiento del dinero. Los negocios con éxito tienden a poseer una gran cantidad de recursos, que a su vez invierten en la generación de más crecimiento y beneficios.

Por este motivo, normalmente se puede determinar lo útil que resulta una herramienta en particular fijándose en la cantidad de dinero que se invierte en ella. Entre 2012 y 2016, el mercado mundial de la gamificación pasó de $242 millones a $2.800 millones (Business.com).

El valor de la gamificación para las organizaciones

La implicación de los empleados es un gigantesco problema que afecta gravemente a todos los negocios. El tiempo es dinero, y una baja implicación supone un desperdicio de ambos. De hecho, hay estudios que demuestran que la implicación de los empleados suele rondar el 30% en EEUU y el 13% a nivel mundial (Gallup).

Encontrar el medio más eficaz de combatir estas desalentadoras cifras es una prioridad para la mayoría de los empleadores. Es quizás aquí donde más éxito tiene la gamificación, ya que no sólo ofrece la oportunidad de progresar positivamente en la formación corporativa, sino que también ha demostrado que aumenta el buen ánimo de los empleados.

Compromiso y motivación del empleado con Gamificación.

La incorporación de elementos desafiantes y atractivos con una mecánica de juego es inspiradora y rompe con la monotonía que a menudo puede sentirse durante las largas jornadas laborales. Sin embargo, el máximo impacto proviene no de convertir las tareas diarias en un juego, sino del intenso deseo de reconocimiento que sienten casi todas las personas.

De hecho, las compensaciones monetarias como los bonus o los aumentos de salario no han demostrado más que una mínima eficacia, en tanto que el reconocimiento y el estatus están directamente relacionados con un aumento de la motivación, la productividad y el orgullo en el propio trabajo. En una encuesta entre empleados actualmente incentivados con el uso de gamificación, un impresionante 91% aseguró que su experiencia laboral y su productividad habían mejorado (In Business).

A la implicación de los empleados acompaña siempre la retención de trabajadores. En una encuesta realizada por BambooHR, un 31% de los encuestados afirmó haber dejado algún trabajo durante los 6 meses siguientes a su contratación (Bamboo). ¿La razón principal de una estancia tan corta? Sentían que no contribuían lo suficiente al negocio con puntualidad.

En otras palabras, los nuevos empleados quieren conocer todos los entresijos de su trabajo y sentirse productivos lo antes posible. Si bien puede no ser realista pretender realizar una contribución real a la empresa desde el instante de la contratación, este problema puede mitigarse mediante una formación adecuada que proporcione la impresión (y la realidad) de que se trabaja con vistas a un resultado determinado; en este caso, el nivel de implicación que busca el nuevo empleado.

Cómo pueden los formadores corporativos implementar la gamificación

Hay muchos elementos de juego que pueden incorporarse a la formación corporativa y que se prestan tanto a inspirar como a animar a empleados nuevos y existentes por igual. Cada uno de estos elementos aporta su propio conjunto único de beneficios. Por ejemplo, el uso de un sistema de seguimiento y exhibición pública de las puntuaciones de los empleados en actividades concretas de aprendizaje puede producir varios resultados positivos, incluyendo (pero sin limitarse a): un animado espíritu competitivo, una especie de mentalidad de comparación o deseo de alcanzar puntuaciones altas que inspira a los participantes a alcanzar el siguiente nivel de logro y les ofrece una clara satisfacción con sus propios progresos, tanto en conocimientos como en producción.

La idea de la mejora personal es un poderoso factor de motivación que, combinado con un reconocimiento público del crecimiento, crea un estímulo dinámico de responsabilidad personal y hace nacer un profundo deseo de ampliar la propia base de conocimientos y habilidades.

Guía de Gamificación Atrivity

Mezcla métodos evolucionados y tradicionales de formación corporativa. La combinación de un sistema de gamificación basado en los progresos con recompensas basadas en etapas u objetivos, por ejemplo, puede animar aún más a los empleados al aportar una cierta realidad o tangibilidad a la actividad formativa.

La clave consiste en evolucionar continuamente para adaptarse a los comportamientos y entornos empresariales en constante evolución. Si bien la gamificación es una técnica relativamente nueva que ha demostrado ser eficaz, nunca es demasiado pronto para adelantarse al siguiente paso. Lo que hoy es revolucionario, mañana puede ser irrelevante.

 

Temas: Gamificación, Formación

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